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Un triste Atlético recibe de su propia medicina

01/22/2020

El Eibar gana el primer partido de su historia en Ipurua contra los colchoneros con un gol de Burgos de córner y de Expósito, al final

La Liga Santander - <HIT>Eibar</HIT> v Atletico Madrid

Jugó el Atlético y el encuentro acabó 2-0 gracias a un gol en un saque de esquina y a otro casi en el descuento, con los de Simeone sumidos en su propia frustración. Parece la crónica mil veces escrita de un encuentro cien veces disputado, pero existe una sutil diferencia: en Eibar, el conjunto rojiblanco fue víctima y no verdugo. Tantas veces ganó así el Atlético que no supo cómo darle la vuelta a la situación, desprovisto de antídoto para su propio veneno. La de Ipurua fue la historia del cazador cazado y ni siquiera las bajas sirven de excusa, pues frente a las cuatro de los colchoneros el Eibar presentaba seis y casi todas de titulares. Hizo de la necesidad virtud el equipo de Mendilibar, necesitado de un chute de autoestima como el que anoche se sirvió ante un Atlético parco en fútbol, muy por debajo de lo que presupone su jerarquía en el fútbol español.

En Ipurua, demostrado quedó, todo es diferente, pese a que el paso del tiempo y el dinero invertido han ido homogeneizando el estadio con el resto de los de la Liga. Ya no hay rifa del jamón, pero todavía se mantienen los palcos gratuitos de los edificios que lo rodean y se puede escuchar la versión en euskera del Porompompero de Manolo Escobar mientras va llegando el público. En realidad, la letra no tiene nada que ver con la original, pero eso no lo saben los jugadores del Atlético. Alguno se percató de la coincidencia de acordes a mitad del calentamiento y esbozó una sonrisa. Aunque quizá fuera porque, pese al sirimiri, la temperatura era menos criminal de lo previsible y el césped una alfombra.

Tampoco se pita en Eibar cuando la megafonía anuncia la alineación rival, ni siquiera cuando el oponente es del caché del Atlético. Aunque quizá sea también porque el milagro se ha vuelto costumbre, año tras año, y la afición armera ha perdido parte del fervor de los primeros años. Eso permitió que a los hinchas del Atlético presentes en el partido (alguno aquejado de un curioso tic en el brazo derecho) colonizaran de inicio la animación en la portería defendida por Oblak en la primera parte.

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