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Para el Atlético vuelve a ser otoño: «El primer tiempo no lo jugamos, como en octubre»

01/21/2020

Simeone asume la responsabilidad tras caer en Eibar y romperse una racha de tres victorias seguidas en LaLiga. Saúl vuelve a criticar la actitud del equipo, como ya hizo en Valladolid y Leverkusen

En el banquillo rojiblanco de Ipurua, tres chavales se mordían las uñas esperando que el Atlético lograse al menos empatar bajo la lluvia. Riquelme, Camello y Óscar Clemente eran tres de las soluciones con las que contaba Simeone para salir airoso del entuerto. Un despiste en el gol de Esteban Burgos y otro de esos arranques que parecían ser cosa del pasado, obligaron al conjunto madrileño a pelear sin veneno por una remontada que nunca llegó. «El primer tiempo no lo jugamos. Allá por octubre convivíamos con tiempos perdidos y lo volvimos a hacer. Es mi responsabilidad», se culpaba el entrenador argentino, seis días después de perder en los penaltis la Supercopa frente al Real Madrid.

Porque el problema no fue, como en otras noches de curso, la falta de olfato. Fue, sencillamente, que apenas hubo balones en condiciones que rematar. Dmitrovic, el fornido portero local, casi no fue exigido pese a que los rojiblancos agarraron el timón con firmeza durante la segunda parte. De los 12 remates, sólo cuatro fueron a portería y ninguno hizo lucirse al balcánico.

«El inicio fue otra vez muy malo y ya van muchas veces esta temporada», volvía a levantar la voz Saúl, como hizo en otoño tras el empate sin goles en Valladolid o, a pie de césped, después de clavar la rodilla en Leverkusen. «No hemos creado ocasiones claras pese a llegar mucho. No tuvimos mucha fluidez y nos han faltado muchas cosas. Es un palo duro», admitía el cuarto capitán del Atlético, que jugó durante más de una hora como lateral izquierdo. «Tenemos que ser más inteligentes jugando», reclamaba a sus compañeros y, también, a sí mismo.

Aún así, cuando Simeone vio que el asunto tenía una difícil solución, ya en los últimos 10 minutos, recurrió a Camello (tres tantos) y Óscar Clemente (ocho), chicos con gol en el brillante filial de Segunda B, para descubrir alguna grieta en el Eibar. En la primera vuelta, Riquelme fue el elegido para perseguir una remontada en el Wanda Metropolitano que, entonces sí, llegó a última hora y les sirvió para colocarse al frente de la clasificación por primera y última vez.

Después de tres victorias seguidas en LaLiga, el Atlético volvía a caer. Y lo hacía en un lugar donde a Simeone nunca se le había torcido el gesto. «Nosotros podemos ganar y perder contra cualquiera. No hemos perdido puntos que estuvieran previstos», sostenía el entrenador argentino, cuyo equipo yace ahora, tras la tercera derrota liguera de la temporada, a ocho puntos del Real Madrid. Y puede que a última hora del domingo, también a ocho del Barcelona. «Si entras mal a los partidos, los rivales están preparados para superarte», resumía.

A dos semanas del cierre del mercado de invierno, el nombre de Edinson Cavani sigue retumbando en la guarida del Atlético. Pero en Ipurua, como les sucedió a Morata, Correa o Joao Félix, el olfato del uruguayo poco habría podido solucionar.

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