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Odegaard, Marvin, Arribas… La sorprendente apuesta juvenil de Zidane (mientras olvida a Jovic)

12/24/2020

GRAF8122. SAN SEBASTIÁN.- El centrocampista de la Real Sociedad,...

El Real Madrid, último ganador de la Liga, comenzó el nuevo viaje con un empate ante la Real Sociedad. Un punto que sólo dentro de unos meses se descubrirá su verdadero valor, si lo tiene. A los blancos les faltó fuelle y filo para llevarse el triunfo. «No nos salió el último pase. No hemos tenido grandes ocasiones», reconoció Thibaut Courtois.

Que Zinedine Zidane sorprenda con sus onces titulares es lo habitual, aunque en el caso de anoche en el estadio de la Real su planteamiento llamó especialmente la atención. La entrada del único refuerzo de este verano, Martin Odegaard, provocó un cambió en el sistema, afilándolo como pocas veces se ha visto con el francés en el banquillo. De hecho, tal sacudida dejaba fuera a Casemiro, pilar inamovible del entrenador. También Valverde caía. Es decir, ni rastro defensivo en el cuadro de mandos. La última vez que se recuerda al organizador brasileño de suplente en un partido importante, sin arrastrar molestias, fue el pasado año en Mestalla (1-1) y tiempo atrás en la vuelta de una semifinales de la Champions ante el Bayern, y aquella noche tuvo que salir después para tapar agujeros.

Pero en el debut liguero a Zidane el cuerpo le pedía rumba por ser el debut, por llegar con el parche de campeón en la camiseta y por tener delante a un equipo también de perfil alegre. En su planteamiento, Kroos tomó las riendas del pivote, con Modric algo más adelantado y el nuevo, Odegaard, clavado en la posición de mediapunta, justo por delante de los mediocentros y a la espalda de los delanteros, por donde se movía el propio ZZ cuando era jugador. Una posición que en los últimos años casi siembre estuvo vacía en el famoso 4-3-3 con la BBC arriba. De aquella delantera sólo resiste Benzema, fallón en la primera parte en las oportunidades que tuvo. Su equipo no supo aprovechar la buena presentación y el apagón local, que apenas acertaba a sacar la pelota de su campo.

La presión adelantada de los blancos tenía el partido volcado hacia la portería de Remiro, con Vinicius al frente de las operaciones. Valiente como siempre, el delantero brasileño intentaba regates de locura, que muchas veces le salieron. Le faltó el broche al Madrid, con susto camino del vestuario por culpa de la clara oportunidad de Isak, su martirio en la eliminación copera del pasado curso. El espigado delantero se encontró con otras extremidades tan largas como las suyas. El pie de Courtois se hizo infinito para despejar a córner su remate. Era el primero de los donostiarras, por los seis que llevaba acumulado su rival, reflejo del dominio casi total de la cita.

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