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Lopetegui, entre el cariño del Bernabéu y un enfado arbitral; «Es fuerte que se quejen así, era falta», dice Zidane

01/25/2020

Zinedine Zidane sudó en Chamartín, a pesar del ambiente invernal, de cuello vuelto. Llegó a la sala de prensa con el rostro chupado, el cansancio en los ojos. La victoria le costó horrores a los suyos. «Una de las más difíciles de la temporada ante un muy buen Sevilla.

Mejoramos en la segunda parte», analizó el francés tras el trabajado 2-1 que permite al Madrid seguir en lo alto de la tabla. Triunfo de los que tienen peso en la pelea por la Liga, porque los blancos se vieron durante buena encuentro maniatados. La neblina y la modorra abrazaban el duelo en el arranque, sin lograr despertar al Bernabéu ni la presentación de la Supercopa de España. Las enormes grúas (blancas, claro) asomaban por el cielo del estadio, músculos de las obras de reforma que siguen a toda marcha.

Abajo, Julen Lopetegui lucía chandal en la banda junto al entrenador al que relevó hace menos de lo que parece. El técnico del Sevilla se llevó una tierna ovación del que fuera su público durante un rato. En el club recuerdan la famosa escena de la pelota de tenis bailando sobre la red, en la película Match Point, para resumir su paso por el Real Madrid. Ese momento decisivo, que tan bien muestra la obra de Woody Allen, lo sufrió Lopetegui en el Camp Nou, en aquel balón de Modric que se marchó al poste en vez de a gol. El 2-2 hubiera premiado la rabiosa salida de su equipo a la segunda parte del Clásico.

Pero no, el palo escupió la bola, el Barcelona acabó ganando 5-1 y el vasco fue despedido al día siguiente. No tuvo fortuna en su corta etapa, con un récords de disparate que ilustra su desgraciado 2019: enlazó su Madrid ocho horas (casi cinco partidos) sin marcar un gol. Así y todo, su antigua casa le guarda cariño.

Al descanso se marchó con la sensación de no haber tomado ventaja después de haber ahogado a los de Zidane. Vio puerta De Jong en un excelente cabezazo a la salida de un córner, pero el VAR detectó un bloqueo al límite de Gudelj sobre Militao. Buscó con su hombro frenar al defensa rival, golpeándole en la cara. El vídeoarbitraje advirtió de la acción y Martínez Munuera, el colegiado, anuló el tanto tras chequear la jugada en la pantalla. Indignación sevillista, redes sociales incendiadas, bromas sobre el poder madridista con el VAR (esta vez, sí; el día del clásico, no)… Y Lopetegui, duro a la oreja del linier con la reclamación.

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